Hostigamiento sexual

Nuestra legislación (Ley 27942, Ley de Prevención y Sanción del Hostigamiento Sexual, modificada con Decreto Legislativo 1410) define el hostigamiento sexual como una forma de violencia, que se configura a través de una conducta de naturaleza o connotación sexual o sexista, no deseada por la persona contra la que se dirige. Esta conducta puede crear un ambiente intimidatorio, hostil o humillante, o afectar la actividad o situación laboral, docente, formativa o de cualquier otra índole de la víctima, aunque no necesariamente se requiere de dichas consecuencias.

El hostigamiento sexual puede manifestarse, a través de la promesa implícita o expresa a la víctima, trato preferente o beneficioso respecto a su situación actual o futura a cambio de favores sexuales. Amenazas, uso de términos de naturaleza o connotación sexual o sexista (escritos o verbales), insinuaciones sexuales, proposiciones sexuales, gestos obscenos o exhibición a través de cualquier medio de imágenes de contenido sexual. Acercamientos corporales, roces, tocamientos.

Las víctimas de hostigamiento sexual pueden sufrir consecuencias psicológicas (depresión, ansiedad, falta de motivación, baja autoestima, dificultad en la concentración) problemas de comportamiento como predisposición para los accidentes, consumo de drogas, comer en exceso, falta de apetito, beber y/o fumar en exceso. Problemas mentales que influyen en la capacidad para tomar decisiones, concentrarse, olvidos frecuentes, bloqueos mentales, entre otros, que llegan a trastocar su vida cotidiana.

El Decreto Legislativo 1410 incorpora al Código Penal este delito cuando es acompañado de difusión de imágenes, chantaje sexual y se amenaza a la víctima con la difusión de imágenes, materiales audiovisuales.